Definición

La «passive house» o passivhaus, es un estándar de construcción pensado para la eficiencia energética en la construcción de edificios, reduciendo la huella ecológica del edificio y las emisiones de CO2 del edificio. Aunque principalmente se aplica a edificios de nueva construcción, también se aplica y se utiliza en reformas. Parte del equipo de Cocinobra ha asistido a una formación para poder ofrecerle el mejor asesoramiento a nuestros clientes y orientarles de cara a la Directiva 2012/27/UE, que pretende alcanzar un 20% de ahorro energético en 2020. Para ello, establece, como principal prioridad, impulsar la eficiencia energética en los edificios, tanto de construcción pública como privada, de forma que tengan un mayor aprovechamiento energético.
 
El estándar se basa en cinco principios: Hermetecidad, ventilación, aislamiento, calefacción y refrigeración, y electrodomésticos. Los edificios también deben lograr otras medidas, tales como materiales de baja emisión, sistemas de energía renovable, control de humedad, ventilación exterior y equipos de ventilación y acondicionamiento de espacios con eficiencia energética.
 

Historia

El estándar se desarrolló en Alemania a finales de los años 80 y constituye una evolución de las casas energéticamente eficientes. Gran parte de las primeras casas pasivas buscaron construir casas que usaran poca o ninguna energía por lo que los diseños a menudo utilizan el sol como fuente de calor, de ahí proviene el nombre de «casa pasiva». Con la gran evolución de los materiales de cerramiento del edificio (paredes, ventanas y puertas), se ha conseguido mejorar la eficiencia de los aislamientos térmicos, uno de los principales pilares de la passivhaus.

Técnicas utilizadas

Para poder conseguir un consumo energético tan bajo en calefacción y en refrigeración como 15 kWh/m2 al año, las casas Passive House utilizan todo tipo de estrategias. Desde su concepción, decidiendo la orientación geografica correcta, hasta el diseño, utilizando parasoles y diseños arquitectónicos que aprovechan de distintas formas toda la energía calórica del sol o la evitan, dependiendo de la hora del día o época del año, y, por supuesto, en la fabricación, con la elección de los materiales adecuados y la búsqueda de la mayor eficiencia de la construcción y de la misma en su entorno.

Otro de los pilares sobre los que se basa la Passivehaus es un aislamiento de gran calidad, en el que tan a penas hay pérdidas de energía. El estándar Passivehaus requiere que los intercambio térmicos con el exterior sean mínimos. A su vez los techos y paredes suelen estar superinsulados para reducir significativamente la transferencia de calor. Lo mismo pasa con ventanas, llegando usar incluso ventanas de triple vidrio para un mejor aislamiento.

Otro de los objetivos para conseguir un consumo energético es conseguir una alta estanqueidad, esto se consigue a partir  de dos puntos principalmente. Por una parte, mediante una ventilación controlada, con un intercambiador y recuperador de calor. Y como ya vimso en otro artículo de nada nos sirve tener un espacio perfectamente aislado y estanco si hemos de abrir nuestras ventanas aislantes para ventilar. Como hemos visto hace poco, los sistemas de ventilación tienen todas las ventajas que necesitamos para una buena Passivehaus. No solo llegamos a recuperar entre el 80% o el 90% del calor en verano, sino que en la vivienda siempre contaremos de un aire limpio y fresco.

El sistema de calefacción es una un edificios Passivhaus no es tan importante como podría llegar a parecer, siendo incluso más importante el almacenamiento del agua caliente. Muchas construcciones Passivehaus almacenan el calor solar del día en forma de agua caliente, tanto para su uso sanitario, como para mantener la temperatura del sistema de ventilación, que es el que hará las veces de sistema de calefacción. Los edificios con este gran aislamiento también hacen un gran uso del calor que se genera de forma habitual en el interior de la vivienda, como electrodomésticos, televisores o incluso los animales y las personas que la habitan. Si además el edificio puede aprovechar el sol a su favor en la gran mayoría de los casos no suele ser necesario el uso de un sistema de calefacción tal y como los entendemos. Y en el resto de casos siempre es posible elegir un sistema de calefacción que sea realmente eficiente sin perder nada de confort en el hogar.

Por otra parte, para la refrigeración, se aprovecha la diferencia de temperatura por las noches para realizar lo que se denomina un free cooling, es decir, reciclar el aire del hogar por el más fresco de la noche, aprovechando que la casa mantendrá la temperatura prácticamente estable. En los lugares con climas de calor más extremo se suele usar el sistema de admisión de aire pasar a través del subsuelo para conseguir disminuir la temperatura antes de introducirlo en nuestro hogar. También el uso de pinturas que reflejan la mayor parte del calor solar es habitual en estos lugares.

También es importante el uso de electrodomésticos eficientes y el uso de iluminación de baja energia. Como os podéis imaginar el diseño del edificio se realiza para maximizar la iluminación cuando es necesario, incluso en verano de forma más indirecta. Se usa la detección de movimiento para el uso automático de luces (con una reducción del consumo energético elevadísima) y se tiende al uso de celdas fotovoltaicas junto con las celdas de energia solar térmica

La eficiencia energética en la edificación es algo que ha llegado para quedarse. El objetivo de la Directiva 2012/27/UE es alcanzar el 20% de ahorro de energía en 2020; para conseguirlo establece como prioridad el impulso al mercado de los servicios energéticos, eliminando todas las barreras que lo obstaculizan. La eficiencia energética de los edificios, define un nuevo concepto de edificación que comporta un cambio radical en la forma de utilizar la energía en los edificios. El objetivo de la nueva directiva es facilitar la transformación de todos los edificios en edificios de consumo de energía casi nulo, siempre que sea viable técnica y económicamente.

En Cocinobra tratamos siempre de concebir nuestros proyectos desde un punto de vista global, las personas que vivien en el hogar, el hogar que se inserta en un edificio, el edificio en un entorno, un clima, etc. Sólo de esta forma se puede garantizar el mayor ahorro energético, no sólo por el beneficio de nuestro cliente, sino también del planeta.