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El sofá es una pieza principal en nuestras casas, ya que será un lugar en el que posiblemente pasarás muchísimo tiempo. En el disfrutarás de ver películas, un partido de futbol, tu serie favorita y como no de tus siestas cuando terminan las noticias de las tres. Es por eso, que si nos tenemos que equivocar a la hora de comprar una pieza de mobiliario, no debe ser en el sofá.

Primero que nada es saber de cuanto espacio dispone tu salón y buscar un sofá que se adapte a las medidas del espacio y de los demás elementos que están en él. Pero también es muy importante nuestro gusto, el uso que le vas a dar, cuantos sois en la familia…

Al ir a la tienda, podéis probar los sofás de exposición y así seleccionar cual es el mas cómodo. La mayoría de los modelos existen en varias medidas y muchos son modulares, lo cual permitirá montar el sofá como queramos y también los fabricantes disponen de varias cartas de colores y tapizados. No necesariamente tiene que ser como el que esta expuesto en la tienda. Y es que la estética del sofá no es lo más importante. La calidad y el confort son elementos a tener muy en cuenta.

Al probar un sofá lo que tenemos que comprobar es la sentada; es decir que nos parezca cómodo, así como que nos coja toda la espalda y la cabeza, y que nos toquen los pies en el suelo. La profundidad aconsejable del asiento está entre 65 y 75 cm. Es importante, también, que el respaldo nos sujete los riñones.

La estructura del sofá, es unos de los a condicionantes a tener en cuenta pues es el factor que realmente le va a dar mayor fuerza, firmeza y durabilidad. Las estructuras de madera pino, haya y metálicas son las mas resistentes siendo esta ultima la de mayor coste. Las patas también influye en la estabilidad y resistencia siendo las de maderas macizas y metálicas las más duraderas y con puntos a su favor si van unidas al armazón en lugar a atornilladas. En cuanto a formas y distribución, existen varios tipos de sofás y entre ellos, el sofá estrella es el chaiselongue. Estos, permiten que dos o más personas estén acostadas, y que en el caso que tengamos visita en casa, nos pueda hacer la función de sofá rincón y dar capacidad a varias personas. Es, sin duda, el más aconsejable para no cargar el espacio. También sirve en muchos casos, para separar espacios, y así delimita la zona de estar y la zona de comedor.

Una opción que esta creciendo con fuerza son los sofás-cama. Estas piezas nos permiten, al mismo tiempo que tenemos un sofá, disponer de una habitación extra siempre a punto para las visitas de última hora. Hoy en día, están muy evolucionadas y tienen un confort alto gracias a los colchones de muelles y viscoelástica que incorporan. También existen algunos modelos de sofás-cama que incorporan chaiselongue.

Independientemente de la tipología de sofás, existen prestaciones y detalles entre ellos están los asientos extraíbles, que pueden ser tanto manuales como eléctricos, y que en algunos modelos se extrae tanto que casi se puede llegar a montar una cama. El complemento ideal a los asientos extraíbles son los respaldos reclinables, que son muy útiles cuando el sofá nos queda en el centro de la estancia y queremos que el sofá no sea un estorbo visual. Otra opción que ofrecen algunos fabricantes de sofás son los arcones elevables debajo de los asientos, sobretodo debajo de la chaiselongue, que nos permite en un momento dado guardar un cojín o una manta.

Por ultimo, queda hablar de los materiales del tapizado del sofá. Lo mas utilizado de siempre han sido las telas. Las más utilizadas son las lisas, y principalmente en colores neutros como el negro, los grises, los piedras y los marrones. Las telas deben ser de calidad y deben permitir que las lavemos en la lavadora, si el sofá es de tela, lo debemos comprar desenfundable. De todas formas el material de tapizado de moda en sofás es la piel. Los sofás de piel también deben ser en colores neutros y con una piel con un mínimo de calidad. La calidad la debemos buscar sobretodo en el grueso y en el cosido de la piel. Estos, aportan elegancia y calidad. Siempre que la economía no nos permita adquirir un sofá de piel, puedes comprar uno de polipiel que siempre son más económicos, pero también con un mínimo de calidad. Referente a las polipieles, las hay que son tan parecidas a la piel, que son difíciles de distinguir incluso por los profesionales.

En resumen, a la hora de comprar un sofá tienes que saber de cuanto espacio dispones, el color que quieres, que el sofá nos coja toda la espalda y la cabeza, y que nos toquen los pies en el suelo. También, que la estructura del sofá sea fuerte para que dure. Saber que el chaiselongue es el sofá estrella y que los sofás cama están en crecimiento. Existen los asientos extraíbles que pueden ser tanto manuales como eléctricos. Y por último, que el material de tapizado de moda es la piel pero lo mas utilizado siempre han sido las telas.

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