Que no es exactamente que no tenga ni idea, pero por más que se haya puesto de moda, el método KonMari no tiene futuro por estos lares, porque incluso aunque abracemos el minimalismo y el Feng Shui de la vivienda, Marie Kondo está tan lejos de la filosofía de vida occidental y especialmente la mediterranea, que es muy difícil que arraigue entre nuestras #decolovers.

Y no es que orden y el mantenimiento de los espacios en el hogar no nos parezca importante, por supuesto. Desde Cocinobra os hemos dado consejos para ordenar la cocina, trucos para mantener tejidos y suelos, o para restaurar muebles antiguos. Pero aplicar un método integral, extraído de unos objetivos vitales tan poco cercanos, y que requiere comprometerse con unas medidas tan radicales, nos parece demasiado.

Y no somos pocos precisamente los que compartimos esa pequeña costumbre del orden y la limpieza en nuestro hogar, somos muchas personas con un gusto natural por la organización y que incluso encontramos (que es una de las cosas que el método KonMari explota) un cierto placer en la propia acción de ordenar el armario, los cajones, la vida. Pero también hay muchísimas personas con otro tipo de personalidad que no es posible encajar en este método o incluso hogares en los que el orden significa, sencillamente, algo distinto.

¿Qué es el método KonMari?

Libros, series, las redes sociales, el método KonMari está de moda, es innegable. El sistema de organización de la casa (y por extensión, de la vida) es simplista y drástico, con raíces claras en la cultura oriental, y contiene un compendio de ideas cogidas sobre todo de la filosofía zen.

A ordenar con Marie Kondo

Muchas de ellas también nos sonarán porque vienen directamente incorporadas del Feng Shui, que es una corriente filosófica de origen taoísta basada en la ocupación armónica y equilibrada del espacio.

La versión occidental de esta filosofía aplicada al hogar es un conjunto de preceptos muy sencillos que se resumen en la propia idea de no dejar de buscar el orden en la vivienda, involucrando a todos los miembros de la familia en este compromiso y con unas reglas básicas que afectan sobre todo a la disposición de los objetos con lógica en el espacio, a la costumbre de ventilar y ambientar las habitaciones, y a elegir el momento adecuado para las limpiezas.

El método de Marie Kondo construye sobre estos principios pero concretando mucho más, y con unas “reglas” más estrictas, y forzando la parte “terapéutica” del proceso.

¿En qué se basa?

Para cumplir con esta filosofía organizativa de la casa, uno de los preceptos fundamentales que debemos cumplir, en la búsqueda del orden en nuestras casas y en nuestras vidas, es deshacernos de todas aquellas cosas que ya no nos proporcionan felicidad o que tienen uso poco frecuente.

El método no deja de ser una forma de usar la organización como terapia. Bajo la idea de que las cosas tienen su propio espíritu y la necesidad de orden y limpieza, el método en unas líneas muy resumidas viene a sugerir lo siguiente:

  • Almacena únicamente las cosas que tienen buenos recuerdos y usas frecuentemente.
  • Mejor almacenar todo dentro de recipientes, de forma que puedas apilar más fácilmente, aprovechando el espacio vertical.
  • Organiza y clasifica todo.
  • Utiliza un mismo sistema para todo
  • Extiende esta filosofía al resto de tu vida, de forma que todo quede perfectamente ordenado. 

Y durante el proceso de organización y limpieza, Marie Kondo añade una forma de terapia personal que se realiza con cada prenda y cada objeto, para gestionar el apego emocional a los objetos y también permitiendo liberar también la tensión y el estrés de la persona.

Los problemas del método

Si lo analizas un poco en profundidad, pretende ser ni más ni menos que una dieta milagro, pero para tu hogar. Desde luego no es un método que vaya a valer para todo el mundo y, aunque pueda dar resultados muy aparentes al principio, esos resultados dependen realmente de tu fuerza de voluntad, y no del método en si. Y respecto a la durabilidad de los cambios que tienes que hacer en tu hogar y en tu vida, queda pendiente ver cual puede ser la adhesión a un sistema tan radica.

Hay algunos puntos que propone Marie Kondo que tienen mucha lógica, como la forma de doblar la ropa, el doblado en vertical y el almacenamiento en cajas, que está muy bien, pero es algo que no es innovador y que en practicamos (quizá no tan sistemáticamente) desde hace tiempo.

También considera una falta de respeto hacia la ropa guardarla por temporadas, y propone ordenar siempre por categorías, quedarse sólo con la que usas, te queda bien y te hace feliz. Es curioso que por una parte parece querer gestionar el desapego emocional hacia las cosas, pero por otra parte, favorece la creación de este tipo de vínculos en la propia selección, y se regodea en la pérdida atribuyendo a cada objeto y prenda sus propias emociones. Guardar por categorías en lugar de por temporadas, bien, el resto, mal.El mismo tipo de proceso interior se propone para el vaciado diario del bolso, como si de un mantra se tratase. Y aprovechando, suponemos, todo el tiempo que nos sobra diariamente para ritualizar acciones tan sencillas.Y no entraremos en profundidad sobre el hecho de querer deshacerse de la mayoría de tus  libros y colecciones en general, que parece un ataque a la línea de flotación de muchas personas, que ya han seleccionado emocionalmente esos objetos con anterioridad como compañeros de vida y de casa, y que ahora tienen obligatoriamente que desprenderse de esos vínculos junto con los objetos.

Quizás Marie Kondo tenga como pasión ordenar, pero eso no debería acabar con la pasión de otras personas por algo en concreto. En este aspecto, ha dado mucho que hablar en las redes sociales su límite de 30 libros.

Otro aspecto curioso del sistema es que este método considera que las etiquetas y en general los objetos con letras o palabras, añaden “ruido” al ambiente y es mejor suprimirlas. No parece la forma ideal de mantener el orden en un hogar donde vive una familia.

Al final, pensamos, un sistema tan extremo no puede sobrevivir a las costumbres adquiridas, la falta de colaboración por parte de otros miembros del hogar, etc. Y no está mal que así sea, porque la vivienda es sobre todo el sitio donde se desarrolla nuestra vida, y la vida deja huella, y es una huella bonita, porque es nuestra.

El método Rooms de Cocinobra

Por nuestra parte creemos que lo que marcará siempre la diferencia será el sentido común. El hecho de ceñirse de manera estricta a un método que otros nos indiquen, no deja de ser como recurrir a un libro de autoayuda. Y si el sistema consume todo el tiempo disponible para dedicarle a nuestro hogar y nuestra familia probablemente no nos está ayudando tanto como pensamos.

No hay solución universales, y sobre todo, no todo se soluciona simplemente ordenando. A veces es necesario hacer cambios más profundos, porque, en nuestra opinión, es la casa quien tiene que amoldarse a la familia, y no al revés, por eso, Marie Kondo, te equivocas.

Por nuestra parte, os recomendamos pedir una cita con nosotros y nuestros decoradores te asesorarán con tu decoración y/o reformas para conseguir un hogar como tú quieres y buscarán la #SoluciónCocinobra que te permita mantenerlo exactamente como tú quieres.