Tras la publicación del mes pasado en la que os contábamos que habíamos reutilizado varios muebles antiguos en la integración de una reforma actual y moderna, sois muchos los que os habéis interesado sobre las técnicas a utilizar para darle una segunda oportunidad a vuestros muebles.

Desde que el estilo vintage y retro llegaron a nuestras vidas, la idea de darle una nueva vida a nuestros muebles se ha potenciado, pues no solo nos permite ahorrarnos una cantidad considerable de dinero sino que además podemos conservar los muebles a los que tenemos más apego y darles el protagonismo que se merecen.

Vamos a enumerar los aspectos más importantes a tener en cuenta a la hora de restaurar un mueble y a daros algunas ideas creativas que os ayuden crear esa pizca de identidad:

La idea inicial es que lo más cómodo puede ser hacer el proceso de restauración al exterior para que las capas de barniz, pintura, cola… sequen con rapidez, pero las motas de polvo pueden estropearnos el trabajo por lo que es aconsejable reservarnos un espacio cerrado pero que permita la ventilación.

Tenemos que limpiar en profundidad el mueble para poder ver los desperfectos que presenta, pasando un trapo humedecido en agua y jabón neutro es suficiente.

El tercer punto a tener en cuenta es el material del mueble que pretendemos restaurar, ya que de eso dependen los productos que vayamos a utilizar para decapar y pintar posteriormente.

  • Hierro, forja o metálicos: Con este tipo de materiales es muy común que existan pequeños desperfectos que se pueden solucionar dándoles forma con calor o lijando la superficie hasta que se suavice.
    Lo mismo ocurre con el decapado, para ello simplemente utilizaremos un producto químico especial que retiraremos con un disolvente; es en este momento cuando se aprecian, en su totalidad, las partes más oxidadas que trataremos con un transformador de oxido. Existen pinturas que ya tienen este componente, por lo que podríamos saltarnos este paso y pasar directamente a darle color.
  • Melamina: A diferencia de la madera es una superficie no porosa por lo que repele cualquier pintura que apliquemos sobre ella, por eso es tan importante lijar la superficie. Igualmente aplicaremos una imprimación selladora universal al agua o sintética que nos facilitará la adherencia de la pintura y evitará que con el roce, esta se levante o se desgaste.

Posteriormente le daremos color, hay infinidad de combinaciones e ideas que pueden hacer especial tu mueble:

  • Si te decantas por la pintura, es imprescindible utilizar las adecuadas dependiendo del material, esto no te impedirá jugar con la aplicación de brocha, spray, rodillo, pistola, goteo…y así obtener diferentes acabados. Independientemente del resultado que quieras conseguir, tendremos que pasar una ligera mano de lija a la imprimación y a las diferentes capas de pinturas.
  • Otro acabado muy en tendencia, también relacionado con la pintura, es pasar varias veces la lija, no solo entre capas, sino también en la última mano para conseguir un estilo envejecido.
  • Otra idea es forrarlos con tela, papel pintado, vinilos…
  • Existe la posibilidad de dejarlo al natural.

Este último punto es opcional, pero si queremos proteger de forma extra al mueble, darle brillo y evitar que se nos estropee con el paso del tiempo lo mejor es darles una capa de cera incolora o barniz.

Mencionar que si es preciso, hay que arreglar la funcionalidad del mueble como pueden ser cajones, puertas, cerraduras…

Como puedes ver son pasos muy sencillos que te permitirán ahorrar dinero y sacar partido a los muebles que ya tienes en tu hogar. Únicamente necesitas unos pocos productos, tiempo y paciencia para otorgar a tu mueble la personalidad necesaria. Además ¿Puede haber algo más satisfactorio que hacerlo con tus propias manos?

Esperamos que estos pasos te ayuden y te motiven para lanzarte a renovar tus muebles. Recuerda que para darle el enfoque visual al mueble es aconsejable que esté rodeado de muebles más actuales.