A menudo en nuestro trabajo conocemos a personas, o familias, que están en un momento muy interesante de sus vidas, bien sea porque acaban de adquirir una nueva vivienda que necesitan convertir en su hogar, o bien porque con el tiempo, el uso y, quizá, los cambios en la familia han hecho necesario modificar el espacio, o las funcionalidades. En algunas ocasiones la que reformamos es la vivienda de la que sale nuestro cliente (por ejemplo para convertirla en una vivienda para un familiar, o para convertirlo en un piso de alguiler) y en otras es nuestro cliente el que acaba de llegar a la casa. En casi todas las ocasiones las personas para las que trabajamos o vienen de una mudanza o van hacia ella. Y no siempre es fácil.

Un cambio de casa es una ruptura temporal que afecta en la rutina de toda la familia, puesto que un hogar no solo representa ese espacio íntimo lleno de nuestra propia esencia sino que también está vinculado con los recuerdos, las vivencias compartidas, los secretos, el descanso y las relaciones familiares. Es normal sentirse un poco desubicado, además de las molestias propias del proceso en si, pero puede ser un factor de estrés muy alto. Los propios psicólogos aconsejan enfrentar la mudanza con un poco de mentalización previa, para evitar que se convierta en un trauma, o que acabe con la paz de una familia.

No se trata sólo de todas las cosas que hay que preparar y organizar para hacer el traslado, que viene a sumarse a las ocupaciones del día a día; sino también lo que supone dejar atrás lo que representa la zona de confort.  Además también tenemos que tener en cuentas las emociones que se viven al pensar en las expectativas de lo que está por venir como adaptarse a una nueva casa, integrarse en un nuevo barrio, descubrir las zonas de ocio, conocer cuál es el mejor itinerario para ir al trabajo… En muchos casos la emoción por el traslado a una nueva vivienda se ve empañada por las discusiones y ansiedad que genera el propio proceso de traslado al nuevo piso.

Para ayudarte con estos cambios vamos a dar algunas claves para llevarlo mejor:

  • Planifica el tiempo: Es importante, si la ocasión lo precede, evitar mudarse a prisa y corriendo y prepararte un planning con las tareas a realizar cada día, así podrás tener en cuenta los objetos y muebles que vas a necesitar hasta el final en el piso antiguo y lo que es imprescindible que traslades cuando antes al piso nuevo.
  • Organízate: Incluso cuando no seamos aficionados a hacer listas, en este caso es recomendable hacer una excepción y apuntar por orden de prioridad los muebles y pertenencias que debemos de embalar así evitaremos olvidar algo importante.
  • Un consejo muy útil es dejar etiquetadas las cajas indicando lo que se encuentra en su interior para localizar los objetos con mayor rapidez.
  • Deshacerse de lo innecesario: Las mudanzas son un buen momento para hacer limpieza, donar, vender o deshacerse de objetos que ya no se usan. En muchos casos las propias empresas de mudanza o reformas facilitan la venta de muebles antiguos.
  • Pedir ayuda: Todo este proceso es mucho más llevadero cuando se comparte y te sientes apoyado por familiares y amigos. Y más allá de la gente de confianza, si lo crees necesario, contratar a profesionales puede ser una gran ventaja, ya que se encargan de proteger y trasladar tus muebles y enseres a la nueva vivienda con la ventaja que les da la experiencia.
  • Cuidarse: Hay tanto que hacer en una mudanza, que a veces se comete el error de dedicar las horas de comer y de dormir. Tenemos que tomárnoslo con calma y premiarnos con nuestros momentos de ocio y descanso, es una forma más de disfrutar del piso antiguo en los últimos días de ocupación.
  • Despedirse: Parece una tontería pero todos necesitamos tiempo para decir adiós; tiempo para recorrer esos lugares por última vez, para hablar con la gente que apreciamos… En definitiva, para construir un hermoso recuerdo.
  • Mentalizarse: Es probable que por mucha organización de tiempos y tareas ocurran imprevistos, intenta contar con varias alternativas sin perder los nervios. Si el nuevo piso o casa lo requiere tendrás que tener previsto que todos los servicios estén dados de alta en el momento de la mudanza, disponer de las llaves con tiempo, no comenzar la mudanza si la compra o alquiler no se ha formalizado, etc.
  • Prepararse para el desorden: Seguro que el día de la mudanza y varios días después vas a tener todo descolocado, con muebles y cajas llenas de objetos amontonándose por los rincones. Más que un nuevo piso puede parecer que te has mudado a un almacén… no te dejes llevar por la prisa, instalarte en tu nueva vivienda es una tarea importante, es el momento de decidir dónde y cómo quieres que estén las cosas, pero tampoco es necesario que todo quede encajado en su sitio definitivo de un día para otro, el uso del piso también te indicará dónde pueden serte más útiles algunos muebles y objetos, dale tiempo para descubrirlo.

Espero que os sirvan de ayuda estos consejos pero si en algún momento os sentís agobiados no tiréis la toalla y desconectad por unos segundos, pensad que vais a construir un nuevo espacio con nuevos recuerdos, vivencias… es un momento para vivirlo con ilusión. Muy pronto os presentaremos un proyecto que influirá en que toda esta transición, al menos la que afecta a la reforma en si, y que esperamos que os haga el cambio más fácil. Os lo contaremos en los próximos meses.